Elizabeth


─ ¿Tienes miedo de Dios?

─ No. Tengo miedo de ti.


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Misty

Es tan curioso como el ser humano le da sentido a las cosas a través de las personas que considera especiales, es como mantener la nostalgia en un estado puro. Siempre he admirado a la Luna, pero le di un verdadero significado a través de Ella.

Los instantes de perfección que viví a su lado acabaron, pero ahora amo a la luna como lo hice con ella, me maravillo con su belleza, y me dejo cobijar con su tenue luz. Son tan parecidas, incluso en la distancia que nos separa.

Ojalá la Luna cayera, ojalá pudiéramos morir juntos.

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Brave

Mi corazón muere lentamente, pero sigue latiendo, de alguna forma lo sigue haciendo. Es como un murmullo, un sollozo dentro de mí que me ruega por ayuda, pero estoy imposibilitada de hacer algo, mi mente es un torbellino de recuerdos y preguntas.  He amado a tantas personas, entonces, ¿por qué estoy sola?

Tengo un corazón atado a otros con hilos invisibles, unidos entre  miles de cosas de vana importancia, pero no ceden, son demasiado fuertes, demasiado bellos, demasiado deprimentes como para que esos hilos se rompan, estarán siempre ahí recordándome que lo hice todo mal.

Mi corazón late, está exhausto y en su lenguaje tan peculiar me lo hace saber. Es como una melodía dentro de mí, es como una despedida, una sonrisa de agradecimiento. Es un hermoso titubeo de aliento y agonía que me recuerda que sigo viva y soy capaz de amar, un aliciente de un celestial aroma.

Sobrevive para mí. Estás lleno de amor, ahora te puedo escuchar claramente.

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Pride

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Empíricamente.

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Resplandeciente

─Otra vez tú, ¿qué quieres?

─Nunca me presento si no me necesitas.

─No te necesito, sólo quiero estar sola.

─Te sientes sola, pero no quieres estarlo. No pretendo llenar ese gran vacío que sientes, eso sólo tú lo puedes hacer. Sin embargo, has tomado algunas decisiones equivocadas desde la última vez que te vi.

─Si, desde la última vez. Creo 3 meses, vaya que te importo ¿no?

─¿Te has preguntado si tú me querías aquí?

…. ”Tal vez si te quería aquí, desesperadamente”. Pensé, pero no dije nada.

─Los humanos son seres peculiares, son más afortunados de lo que creen. Tesoros invaluables pasan frente a sus ojos cada día, pero no los pueden ver. La codicia de las personas nubla el poco juicio que les queda, le dan tanta importancia a las cosas banales, a su dinero, a su cuestionable reputación, a su poder. Hacen tantas cosas, pero ninguna bien. Son tan felices con tan poco. Tú no eres feliz, tú tienes miedo. Tú eres un verdadero ser humano. Tu corazón y tu mente no pueden ser llenados con cosas tan mundanas, tú necesitas esencia y casi nadie puede darla. El conocimiento que tienes lo has convertido en sabiduría, deberías sentirte orgullosa de eso. La mayoría de personas que adquieren conocimientos, se vuelven arrogantes y cínicos. Estás cargando con un peso que te has negado a soltar, y aunque te encuentres con un espíritu afín, te será imposible conservarlo. No sólo necesitas un espíritu compatible, necesitas que tu propio espíritu sea libre.

La gran lechuza guardó silencio, por primera vez extendió sus alas y entró a mi habitación. Se posó en una esquina de mi cama y se quedó prácticamente inmóvil, imponente y hermosa. Mis ojos empezaron a cerrarse, ella seguía ahí y no parecía tener intenciones de irse, y poco a poco me fui sintiendo más tranquila, dormí profundamente por lo que debieron ser una par de horas, porque cuando desperté aún era de madrugada, y la luz de la luna entraba resplandeciente por la ventana. La lechuza seguía postrada en el mismo sitió pero observando la ventana, sin volver a mirarme movió un poco sus alas y se dirigió hacia mí de nuevo antes de emprender el vuelo.

─Cuando tocamos fondo es cuando estamos abiertos a los cambios más grandes. Sé que volverás a aquel lugar, y te aseguro que no estarás sola.

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Ética

Cuando se trata de ser un héroe, nunca pensamos en las implicaciones de solidificar esa imagen por medios cuestionables. Hay una misión, y un fin, pero  lentamente, mientras vamos consiguiendo esos éxitos, nos vamos dando cuenta que el fin es egoísta, que nadie se beneficia, ni siquiera el propio héroe. Pero debemos seguir, aunque cada pequeño triunfo sea sinónimo de una atrocidad, aunque cada pequeño paso que damos, es una niebla que entra por cada poro y se aloja en cada centímetro del cuerpo, que merma el alma y cala en los huesos, pero seguimos, el plan está en marcha y no hay vuelta atrás.

Una tierra prohibida, inmensa pero prácticamente vacía. Ruinas de lo que parece ser fue una civilización divina, pacífica y extrañamente extinta. No deberías estar aquí, no tendrías que buscar a esas criaturas para arrebatarles algo que no entiendes, y arrebatarle la poca gloria que le queda a esta tierra.

Lo sabes, pero no te importa. Para el héroe, el fin justifica los medios, y los dos son altamente cuestionables. Con cada crimen que cometes, te sientes más cerca de tu objetivo, pero más lejos de la razón por la que lo haces. Con cada crimen, la voz absoluta de tu único aliado resuena en tu cuerpo, te incita a seguir, te convence de que es correcto lo que estás haciendo. Te usa. Lo sabes.

Tus ojos parecen perdidos, no deseas pronunciar una sola palabra. Unas inmensas estelas de luz te muestran el punto exacto de tus atrocidades, pero al verlos sientes cada vez menos, tu alma se marchita, eres más una sombra que un humano. Lo estás haciendo ‘’bien’’.

Está hecho, le has arrebatado el último vestigio de divinidad a esta tierra prohibida, es la hora de reclamar lo que no es tuyo, es la hora de pagar la deuda que adquiriste al sentir ese primer golpe de sombría culpa.

Tu cuerpo, aunque tangible, se desmorona. Tu alma pertenece a alguien más. Nuestro egoísta héroe yace en silencio, a punto de morir por su propia espada. Lo merece.

Al final te das cuenta, tú fuiste ese aliado, tú fuiste esa voz que lo incitaba, estabas al control de todo, pudiste parar, pero no lo hiciste. Te diste cuenta que a veces la ética no basta, cuando amas algo, un egoísmo insano te invade. No eres un héroe, nunca lo serás. Eres un humano, ignorante de muchas cosas, pero sobre todo de tu propia naturaleza. Ignorante y a veces indiferente.

”Intenté escribir el Paraíso

No te muevas

Deja que hable el viento

Ese es el Paraíso.

Que los dioses perdonen lo que

he hecho

Que aquellos a quienes amo intenten perdonar

lo que he hecho”.

Ezra Pound.

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